Pesa lo que puede pesar más o menos un rubicundo recién nacido: 1,341 kilogramos. Es bastante más dilatado que un bebé: tiene 2,7 metros de diámetro. Y es monstruosamente más largo: 7 metros. Con una potencia de 1.443 watts, es capaz de dar 14 vueltas alrededor de la Tierra por día. Su vida útil es de unos cinco años. Obvio: no se trata de un ser vivo, aunque se necesitaron 200 vivísimos científicos argentinos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) para hacer el cuarto satélite nacional, también conocido como l SAC-D Aquarius, que hace un tiempo, desde el 10 de junio pasado, anda dando vueltas por el espacio. Y da vueltas, entre otras cosas, para nutrir 15 proyectos de investigación que utilizarán la información satelital recibida.
La construcción del amigo Aquarius necesitó una inversión estatal de 60 millones de dólares. La necesidad de ponerlo en órbita surgió hace unos ocho años cuando científicos argentinos y norteamericanos –según consigna la información oficial– “coincidieron en señalar la importancia de medir la salinidad de los océanos con el fin de obtener información sobre el fenómeno del cambio climático”. Así fue que se creó un equipo mixto Conae/Nasa (otro ejemplo de nuestro aislamiento en el mundo), el que desarrolló el satélite construido por la ya célebre, estatal y rionegrina empresa Invap, en Bariloche.
Ahora mismo, el satélite está midiendo la salinidad de mares y océanos, la humedad del suelo a gran escala o detectando posibles focos de alta temperatura. Contar con esa información sirve para elaborar alertas tempranas de inundaciones o prever la aparición o dispersión de enfermedades. Para efectuar sus mediciones el Aquarius lleva ocho instrumentos que combinan distintas tecnologías para la observación de la Tierra. Otro modo de decirlo es que el SAC-D Aquarius permite saber de qué manera “el océano responde a los efectos combinados de la evaporación, precipitación, el derretimiento del hielo y el escurrimiento de ríos en la temporada y entre las estaciones, así como su impacto en la distribución global, tanto como la disponibilidad mundial de agua dulce”. Y por el mismo precio, nuestro bebé tecno es capaz de algunas proezas más: conocer la distribución de deshechos espaciales y también la de los micrometeoritos que rodean la Tierra.
Sep 252011
Otro desinteresado aporte del IMPERIO ( Las economías Hegemónicas + La Oligarquía ) para adueñarse del agua: Otro modo de decirlo es que el SAC-D Aquarius permite saber de qué manera “el océano responde a los efectos combinados de la evaporación, precipitación, el derretimiento del hielo y el escurrimiento de ríos en la temporada y entre las estaciones, así como su impacto en la distribución global, tanto como la disponibilidad mundial de agua dulce”